
Este es el típico final de saga que me deja con sentimientos encontrados. Las últimas viñetas me sorprendieron, lo reconozco, pero siete números para llegar a esto, con cambio de dibujantes, algo tan típico de la
DC, personajes metidos con calzador, subtramas inútiles, bueno, no sé qué tenía en la cabeza don
James Robinson.
Al menos el arte de
Mauro Cascioli hace que valga la pena, pero claro, no es la idea, porque la trama que proponía don James tenía mucho potencial, con la ruptura de
Hal Jordan con la
JLA tras las violentas muertes de
J’onn J’onnz y Bruce Wayne, Batman. Y el germen de la posible discordancia a entre justicia versus venganza tiraba mucho. Creo que hubo muy buenos momentos en torno a esa discusión.
Bueno,
Prometheus se echa
Star City, destruye a la familia de
Green Arrow trágicamente, incluida la muerte de
Liam, la hija de
Roy Harper, o Arsenal o Red Arrow, quien sufrió, más encima, la amputación de uno de sus brazos. Fuerte. Y Prometheus sale liberado, tras chantajear a los héroes de la Liga por detener la destrucción de varias ciudades más, gracias a los mercenarios del villano de turno. Y de alguna manera – hay que ver cómo lo explican – Green Arrow llega a la guarida de Prometheus y lo mata. Chao héroe. Y bienvenida la nueva saga,
Rise And Fall.
Una pena que se hayan farreado esta historia que partió muy, muy bien, pero que se va desperfilando de una manera sorprendente. Sólo resta repetirse desde el uno al cinco, disfrutar del arte de Cascioli y saltarse rápidamente al séptimo capítulo. ¿Y recuerdan la portada del uno? Pues bien, las figuras de
Lex Luthor, Sinestro o el Joker, entre otras, sólo resultan ser publicidad engañosa.