La edición de Unlimited titulada deficientemente “La Muerte de Batman” partió con la elección de una muy buena historia, servida por el señor Grant Morrison, a quien sencillamente “le compro” a pesar de sus altibajos. "Batman and Son", que corresponde a las ediciones americanas 655 al 658, presenta dentro de la continuidad oficial algo que se había insinuado en historias previas: Bruce Wayne tuvo un hijo con Thalia, la hija del villanísimo Ra´s Al Ghul.Damian aparece en escena tras todo un plan criminal de Thalia que implica el uso del suero de Kirk Langstrom que lo trasforma en Man-Bat y la decisión de la misma por presentarle a su padre, Bruce Wayne. Y claro, la concepción del niño fue toda una trama de los Al Ghul para tener al heredero de su imperio: el hombre perfecto, Batman, que engendra al heredero perfecto. El problema es que el niño fue criado y entrenado por la Liga de Asesinos así que tiene sus valores algo trastocados y su llegada al mundo de Gotham desestabiliza al microuniverso del hombre murciélago.
El enfrentamiento del adolescente con Tim Drake, Robin; las sangrientas ejecuciones de Damian para demostrarle a su padre su valía como vigilante, el trauma de Bruce de ver que es padre; y la necesidad de enfrentar las maquinaciones de Thalia quien anteriormente había secuestrado a la esposa del Primer Ministro británico, configuran una historia interesante, emocionalmente fuerte y con las dosis de acción adecuadas, con un gran enfrentamiento que incluye a los Man Bats y miembros de la Liga de los asesinos.El final no deja de ser predecible aunque crea el suficiente interés como para seguir atentos al destino de Damian Wayne, ya instalado en la continuidad de Batman como su hijo y que aparece como un personaje emocionalmente complicado y que, como dice Bruce Wayne en uno de los primeros episodios, hay que acoger.
Buen arranque de las aventuras de “La Muerte deBatman”. Si bien no es lo mejor de Morrison, al menos saca a Batman de la letanía que tenía en el último tiempo y le proporciona cambios que quizás eran necesarios. Y un hijo oficial, como tratamiento de schock, funcionó.

