
Tal como lo dije antes, “El Regreso de Hush” se publica después de una serie de números bastante mediocres salvo excepciones bastante puntuales. Esta historia en que volvió el villano que conocimos en la aventura dibujada por Jim Lee y en que además tuvimos una generosa aparición de personajes del universo del murciélago. Además, contamos afortunadamente con otro dibujante, Al Barrionuevo y los guiones a A. J. Lieberman.
Bueno, Hush no había muerto y vemos al The Riddler cayendo en medio de una fiesta, que es donde comienzan a entretejerse los acontecimientos. Para mi placer, la veta detectivesca de Batman fue más explotada y la seguidilla de villanos y personajes invitados estuvo justificada y no metidos con calzador que es lo usual.
A diferencia de la primera saga publicada por SD, las acciones del Joker con guiños directos a “The Killer Joke” y flashbacks a su pasado con su esposa; el nebuloso rol del The Riddler con un misterio que el 32 se veía interesante. Las contribuciones de Green Arrow, y Prometeus, el mismo que debutó magníficamente en la JLA de Morrison, resultaron ser un episodio muy vigoroso y con una portada espléndida.
Lo cierto es que más allá del final que deja muchas dudas y decepciona porque no es un cierre convincente como uno quisiera, la historia es bastante digna dentro del universo batmaniano. El regreso de Tommy, más desencadenado que la vez anterior, un Joker más gangsteril y omnipresente que de lo acostumbrado, las incertezas de un Riddler decadente, el aporte de Green Arrow y Prometeus; y la angustia de Bruce está enmarcada en una narrativa agradable con buenos diálogos y con dibujos muy logrados de Barrionuevo.
Es una saga no es una obra de arte que no te remece de tu asiento, pero se deja leer muy bien.
Sólo me hubiera gustado que la hubieran sacado en seguida después de Hush y no hubiéramos casi un año de historias bastante innecesarias para los tiempos que corren.
Seis disparos de mi pistola Flash (de diez)





