Ya había tenido oportunidad de hablar de
Civil War cuando
Panini la publicó hace unos años. Y hoy,
Unlimited la hace llegar a un precio popular en una movida aprovecha la tremenda popularidad de los
Avengers fílmicos en Chile. Pero en realidad ese es un dato menor, ya que la
Guerra Civil de la
Marvel es una de las mejores sagas que he leído en cuanto a cómics de superhéroes y al contrario de los que fue la
Crisis Final (la que fue su competencia cuando salieron en USA), se entiende por sí sola y es una historia que no requiere ponerse a filosofar hacer de mundos paralelos ni continuidad. Algunos me alegarán que es necesario leer House of M o Avengers Disamble, pero yo que no soy un entendido ni experto en
Marvel, la entendí y disfruté como un nene. Y eso se le agradece al señor
Mark Millar.
Y es que
Civil War juega con un concepto interesante y que a mi juicio tiene su toque Watchmanesco. Los Estados Unidos, pasando por encima su famosa cuarta enmienda contitucional proponen un proyecto de ley que busca controlar a los seres humanos con superpoderes. En otras palabras, quien quiera actuar en territorio americano en su rol de superhéroe deberá estar registrado y trabajar con un sueldo a cambio de su servicio y bajo la vigilancia de
S.h.i.e.l.d. Entonces, se crearán irremediablemente dos bandos. El hecho que hace operar esta dichosa acta, que según el prólogo hace años que rondaba por la cabecita del curao de
Tony Stark, es una la irresponsable acción de un grupo de jóvenes héroes que hacen un reality, una de las lacras televisivas más penosas que ofrece nuestro mundo del entretenimiento. O sea, estos cabros debido a su temeraria acción con un supervillano muy poderoso, se echan a un barrio completo y causan muchas muertos, entre ellos niños.
Y esto es sólo el comienzo.
Civil War una historia muy interesante y que se transforma en una buena conversación de sobremesa. Y la guinda de la torta: el dibujo de
Steve McNiven. Inmejorable.